Como llevo muchos años de ateo, el Todopoderoso me ha castigado y tendré que trabajar de noche en Semana Santa, desde esta noche hasta la del domingo.
Como las noches trabajando son largas e ingratas, a la par que solitarias, haré en estos días una serie de post sobre el ideario al que das tu consentimiento cuando te casas por el rito católico-romano. La idea vino cuando un amigo mío que se va a casar por este método me dejó leer el librito que les dan a los que hacen el curso prematrimonial, titulado "El Matrimonio y la Familia:100 cuestiones sobre el concepto cristiano de familia y matrimonio", editado por la Unión Familiar Española y la Asociación de Representantes de Entidades Familiares Católicas.
Me dejó el libro, de apenas 100 páginas, para que hiciera lo que buenamente pudiese con él. Le dije si podía usarlo como referencia para hacer unos post. Y me dijo que vale, que a él le daba igual. Mi amigo ni es ateo ni es creyente: es tirando a agnóstico. Me dijo que lo criticara cuanto quisiera por Internet, porque, independientemente de todo lo del libro y el curso, él luego hará lo que quiera con su vida e hijos, porque lo de la Iglesia es por ella (por lo del traje y demás).
Así pues, ya que el altísimo me ha designado para trabajar en Semana Santa (que ni llega a ser una semana ni la gente deja de pecar por ello) me dedicaré a hacer unos post sobre la ideología y lógica del discurso que aceptamos de cara a la sociedad cuando un sacerdote cristiano te da su (necesario) permiso para que puedas estrenarte en el maravilloso mundo del sexo con tu pareja.
Bienvenidos a El Daño de Lüzbel en Semana Santa. Y tú, Dios, si me hubieses puesto otro turno no estarías a punto de ver como tu chiringuito se desmorona después de 2000 años a través de dos o tres post míos. Sí, sí, ahora no tiembles de miedo, ya no tiene arreglo.
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