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En este cuarto post hablaré del anexo incluido en el libro del curso prematrimonial del que vengo hablando en los tres post anteriores. Trata en 20 folios de presentar de un modo esquemático y por puntos diversos temas referentes al matrimonio católico. Sin embargo, abordan temas filosóficos y políticos clásicos más profundos que en el libro de las preguntas que ya hemos tratado en los tres post anteriores. Vamos a verlo.
"4. La verdadera libertad consiste en elegir bien, en ordenar la libertad hacia la búsqueda de la verdad; elegir mal no es libertad, sino esclavitud. La inteligencia no se interesa por la búsqueda de la verdad ("¿qué es la verdad?", se pregunta escépticamente, como Pilatos), sino que se limita a lo útil, lo pragmático, lo placentero. No llega a descubrir, como Pilatos, que la verdad es Jesucristo mismo ("Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"). Y el corazón se endurece: no le interesa qué sea el bien (es el amor a la verdad); le basta su bien" (Dentro del apartado "Algunos rasgos del ambiente moral de la sociedad influencia en el matrimonio y la familia")
Este es un concepto clásico de la Libertad según la Iglesia católica: sólo eres libre si eliges correctamente. Elegir mal es ser un esclavo.
Debemos pensar que las únicas personas libres son las que siguen sus preceptos al pie de la letra. Es decir: como ellos saben qué es lo correcto ("Dios es el camino") te dirán lo que tienes que hacer. Si haces lo que te dicen, eres libre.
Si haces cualquiera de las millones de cosas que no te habían dicho para cualquier situación o conflicto, es cuando eres un esclavo.
Es decir, limitarte a obedecer lo que te digan es ser libre. Los que no les obedecen ciegamente son esclavos. La Edad Media estaba llena de hombres libres, pues. Y el Siglo XX parece lleno de esclavos.
Así que ya sabemos: a obedecerles sin pensarlo. Así alcanzaremos la Verdad, que es la que nos hace libres...de pensar por nosotros solitos, claro está. "4. El matrimonio no puede ser modificable al arbitrio de los hombres, pues tiene unas leyes propias, que nacen del vínculo sagrado que se establece. Dios es el único autor del matrimonio" (Dentro de "El Matrimonio y el Sacramento del Matrimonio").
Le diré a mi amigo que me deje los papeles que firme en la boda, a ver si veo el copyright de Dios o algo así como Dios© en ellos. Claro, como es el autor del matrimonio tiene los derechos de autor, por eso cobran los curas cuando te casan.
Es por eso que a la Iglesia siempre le ha dado rabia la boda por lo civil: es como el "Top Manta" de las bodas, piratería matrimonial. Y lo de los matrimonios homosexuales es como el e-mule del matrimonio: el Apocalipsis que hay que eliminar para que esto no se hunda. Si es que no llevan 2000 años por casualidad: su lógica esencial es empresarial, siempre lo ha sido y de seguir existiendo lo seguirá siendo.
También es bonito esto de que el matrimonio no pueden modificarlo los hombres. Es como cuando oí a un obispo responder a una pregunta sobre el sacerdocio de las mujeres y sobre si podían reformar las cosas para permitirlo. Dijo: "No, los hombres no podemos cambiar la palabra de Dios aunque queramos".
De todos modos la Iglesia ha cambiado de preceptos, ideas, tendencias y política muchas veces a lo largo de la Historia. Su reconocimiento a la Democracia es de anteayer, habiendo no pocos curas que fueron al Concilio Vaticano II convencidos de que lo ideal religiosamente era el modelo confesional católico (bello ejemplo el de la España de Franco). Y mira hoy. Mis padres recuerdan haber oido misa siendo niños en latín, otra cosa que se cambió para que la gente se deleitara con la palabra de dios. Se cambió el Padre Nuestro y el anterior Papa dijo algo tan rompedor como que el Infierno, la creación maestra del catolicismo, no existía. Ahora mismo se han saltado todos los plazos que ellos mismos establecieron para empezar a canonizar a Juan Pablo II, haciéndolo mucho más rápido de lo que les permiten los plazos del proceso.
Pero eso de cambiar cosas del matrimonio o dejar a los homosexuales casarse o dejar a la mujer ser algo más que una obrera del sector galletero y respostero en su papel de monja nada de nada.
Y es que por un lado está la palabra de dios (el infierno existe...bueno, ahora no) y por otra la Palabra de Dios (¡la mujer no puede ser sacerdote, como bien aparece en la parte de la Biblia siguiente!...ehhhh...hmmm...vayaaaa...bueno, todos sabemos qué quiso decir, así globalmente, ¿no?).
"10. La Iglesia admite la separación temporal cuando hay dificultades serias que impiden la convivencia (adulterio, malos tratos u otras formas de violencia, etc) pero recuerda a los esposos que deben superar esas dificultades para poder vivir juntos. Si esos problemas permanecieran, los esposos no pueden pedir el divorcio y contraer un matrimonio civil" (Dentro de "El Matrimonio y el Sacramento del Matrimonio")
El objetivo para la Iglesia no es que dos personas al convivir se respeten: lo prioritario es que vivan juntos. Lo de los malos tratos pues es una "dificultad seria que impide la convivencia". La recomendación de volver a vivir juntos es tremendamente injusta con la maltratada: se dice que "deben superar esas dificultades para vivir juntos", como si fuese prioritario para la victima de malos tratos volver a vivir con su maltratador en vez de ser prioritario tratar de ayudar a esa victima a no tener que verse nunca mas con esa alimaña.
Además dice "deben superar", como si el problema fuese de los dos como pareja si hay maltrato. Pues no señores obispos, si alguien pega una paliza a su pareja la culpa es toda del maltratador, que provoca el problema a la víctima. La víctima no forma parte del origen del problema: se lo causan. La víctima no tiene nada que superar: le han hecho daño sin merecerlo y el que tiene que cambiar es el maltratador. Su sufrimiento y la injusticia de su caso es infinitamente más importante que algo etéreo como el concepto de "matrimonio católico". Entre otras cosas porque la maltratada es una persona que sufre, el "matrimonio católico" es un constructo, que ni sufre ni padece. Si tenemos que dar prioridad a uno, que sea la persona real que sufre, por supuesto.
Además dejan claro que aunque siga la cosa igual no pueden divorciarse. ¿Quiere decir esto que Dios sigue bendiciendo una unión que se demuestra fallida, a la cuenta de que uno de los dos zurra al otro? ¿Le parece horrible a Dios decirle que no quieres convivir ni tener nada que ver con alguien que te tira al suelo y te da patadas, ya que eres un ser humano y que no puedes saberlo todo de primeras? ¿O es horrible para Dios que encuentres a alguien nuevo que te ama, respeta y quiere tener hijos contigo y te quieras casar con él y separarte para siempre del que te pegaba delante de tus hijos? ¿De verdad que le parece tan horrible? Pues si es así, a mí al morir que me manden lo más lejos posible de ese dios que prefiere sádicamente que suframos antes que permitirnos salvaguardar la dignidad que podamos tener.
Además, en el Infierno estarán los Rolling Stones, Freddy Mercury y Rosendo, así que casi mejor.
"5. Yendo a lo esencial hay que recordar que no se puede elevar a la categoría de derecho cualquier deseo subjetivo: no se tiene derecho a lo que es contrario a la dignidad de la persona, a lo que choca con los legítimos derechos de una tercera persona (el no nacido tiene derecho a nacer, por encima del posible deseo de la madre de abortarlo; el hijo tiene derecho a tener un padre y una madre, unidos legalmente en matrimonio; el varón no tiene derecho a ser mujer y viceversa,etc.). No se puede confundir la libertad con la simple ausencia de límites; una libertad desorientada perjudica a quien la ejercita.
6. Todo esto lleva inevitablemente a una sexualidad menos responsablemente vivida (con las consiguientes infidelidades, antes y después del matrimonio), a las separaciones y divorcios, a la infravaloración de la maternidad, además de otras consecuencias ya mencionadas." (Dentro de "La Castidad en el Noviazgo y en el Matrimonio")
Otro clásico del pensamiento católico: las infidelidades se deben al auge homosexual, a los abortivos, a los transexuales...y hace tiempo al rock and roll (pero la mayoría de lo que se hace ahora y se hace llamar "música" no provoca ni al Papa).
Álvarez del Manzano, opusino por aburrimiento, ya nos avisaba de qué sociedad estabamos creando, con parejas de hecho, que eran las que propiciaban el maltrato. Cuando lo dijo recordé la anécdota de la niñez-adolescencia de mi madre, de cómo en el bar del pueblo los hombres presumían de las palizas que les metían a sus esposas entre risas, y de cómo tembló al pensar que si se casaba la tendrían que pegar, porque venía en el lote. Y aquellos "hombres" estaban todos casados por la Iglesia.
En la España franquista había cuernos e infidelidades a gran escala. La figura de la "querida" arrasaba entre las clases pudientes, convirtiéndola en un clásico de la sociedad alta española. Los cuernos de reyes católicos que se iban de putas sistemáticamente son tan abundantes que darían para una enciclopedia. El flirteo cortesano y los hijos bastardos han sido legión en la Historia, provocando guerras civiles por derechos de sucesión.
Y hablamos de una pequeña parte de la población, la nobleza, que es de la que se escribe más. Pero el pueblo llano para que vamos a contar: embarazos no deseados en cantidades industriales, bodas de noche para que no se vea el "bombo" de la novia...
La infidelidad es lo más viejo que hay, no es nada nuevo ni nada inventado por gays o transexuales, que dudo que sean mucho más infieles que los hombres heterosexuales casados (habría que hablar algún día de la prostitución, y de cómo sin los hombres casados no podría ser el negociazo que es...).
La Iglesia siempre ha tenido un problema con lo sexual, y eso es porque...es una bicicleta (poner aquí la referencia músical a esta frase para que la gente no se piense que me estoy volviendo tarado).
Por último una maldad: dicen que "no se puede elevar a categoría de derecho cualquier deseo subjetivo, (no se tiene derecho) a lo que choca con los legítimos derechos de una tercera persona". Pues bien: que la Iglesia quiera que la financiemos todos choca con mi legítimo derecho de no sostener económicamente a ninguna religión, ya que no creo en ninguna.
Así pues, se aplicarán el cuento y renunciarán a sus reclamaciones, si es que se creen lo que dicen...
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