Hoy se celebra una ceremonia en Israel en nombre de las víctimas del Holocausto. A ella sólo faltará un embajador de los que están acreditados en Israel: el del Estado Vaticano. ¿La razón aducida? La foto del Papa Pío XII en el museo del Holocausto (lleva allí desde el 2005), junto a un epígrafe en el que se condena su ambigua actitud ante el nazismo. La Iglesia está enfadada, alegando que Pío XII actuó en secreto a favor de los judíos, que no era un Papa antisemita y etcétera.
La realidad es que la crítica a Hitler en su momento no fue la que suele decirse que era. En su momento la aristocracia europea era abrumadoramente pro-nazi. Una parte importante de la derecha europea simpatizaba abiertamente con los regímenes de Hitler o Franco (¡incluso Churchill!). En los EEUU la gente que criticaba a Hitler tenía muchos problemas y presiones para que dejara de hacerlo, como le pasó a Charles Chaplin y a tantos otros. ¿Por qué? Por que Franco, Hitler o Mussolini se mostraban enemigos del auténtico terror que sentían aristócratas, grandes capitalistas y clero: el Comunismo y la URSS, que por aquel entonces parecía una alternativa seria al sistema capitalista. Tan seria parecía que cualquier cosa que se le opusiera con firmeza era bienvenida...por ejemplo, el fascismo o el nazismo. Luego el nazismo y el fascismo perdieron la Segunda Guerra Mundial, y muchos simpatizantes o ambiguos se volvieron de repente "antinazis de toda la vida".
En este sentido, la Iglesia fue una más de las muchas instituciones o países que miraron a otro lado cuando Hitler llegó al poder y empezó a llevar a cabo su política racista. Si en la ceremonia tuviesen que estar los países o instituciones que nunca fueron ni simpatizantes ni ambiguos con Hitler iba a asistir muy muy poca gente...
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