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Se llama Blanca María Díez, tiene 16 años y aparecía en el 20 Minutos de ayer. La chica decía lo siguiente: "A mí no me come el coco nadie, ni mucho menos el Estado. Hay cosas que se deben aprender en casa porque, ¿para qué sirven los padres?". Al hablar del tema de la homosexualidad decía que no lo llevaba "demasiado bien", ya que no la veía "como algo natural".
La iniciativa no partió de ella, sino de sus padres, como reconoce su madre, la cual es voluntaria del Foro Español de la Familia, que aclaraba: "Ya la habíamos llevado a alguna conferencia sobre el tema y, como se mostraba a favor, se lo planteamos"
¡Jo tía! ¡que guay, superguay, guay del paraguay! ¡mira qué rebelde (¡como los de la serie!) que soy!
Ejem.
Me imagino que habrá quien diga que los padres tienen derecho a educar a sus hijos en la creencia de que los homosexuales no son "algo natural". También quienes vean comedura de coco en la asignatura pero no la vean en llevar a una chica adolescente a conferencias de una organización integrista cristiana.
Por esa regla de tres nadie debería escandalizarse si oímos a padres vascos decir que tienen derecho a educar a sus hijos en la creencia de una "Euskal Herria libre" y en la creencia de que los que se sienten españoles en Euskadi no son "algo natural". Tampoco si los integristas musulmanes llevan a sus hijos a conferencias en las que se les aleccione en el yidahismo, ya que los padres eligen la educación de sus hijos y nadie puede decirles nada.
Pero nos escandalizaríamos. Me apuesto a que sí. Y mucho.
Esta asignatura les fastidia a estos integristas cristianos no por principios, por creer "en la libertad" (creen en la suya, no en la de los demás, es decir, que no creen en ella) o demás excusas venidas a menos. Les fastidia por perjudicarles, ya que hablar de Derechos Humanos es socavar los fundamentos de los integrismos religiosos, contrarios todos ellos a los Derechos Humanos, a la tolerancia y a la convivencia cívica.
Las quejas que se gastan sobre el "totalitarismo" de la asignatura son...curiosas. Los totalitarismos no llamaban a hacer ver que los homosexuales eran personas normales, más bien han sido partidarios de lo contrario. Los totalitarismos han sido siempre contrarios al Relativismo propugnado por esta asignatura, pues son partidarios de una única verdad absoluta: la suya. Los totalitarismos siempre han sido contrarios a ver al que piensa distinto como a un ser humano más, como propone la asignatura. Todos los totalitarismos repudian la democracia, defendida en esta asignatura.
Lo divertido de todo esto es cómo se reivindica la moral católica contra un supuesto "totalitarismo"...llegan más de 30 años tarde, señores. Ah, no, que en el anterior régimen la moral era católica, como dios manda, y no hacía falta protestar. Aquello no era totalitario, qué va.
El caso de esta chica, de todos modos, es muy revelador: una rebelde chupiguay contra la comedura de coco estatal, a la que previamente han comido el coco sus papis y sus amiguitos fundamentalistas cristianos.
Qué obediente es esta rebelde.
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