"Si no estamos dispuestos a perder nada, lo perderemos todo. Sólo sacaremos provecho de todo esto si estamos dispuestos al martirio, "a derramar nuestra sangre en la lucha contra el pecado"(...). El (nombre de una religión) se ha difundido siempre con la valentía y la fortaleza de los mártires. Los mártires anuncian con fuego la verdad que nos salva, y están dispuestos a morir amando. El mártir sabe que nada ni nadie podrán separarnos del amor de (nombre de un dios). Y eso es lo que siempre ha convencido."
Las alternativas son:
a) Todas las anteriores. b) Un islamista que quiere reconquistar Al-Andalus. c) Un cristiano en la época del Imperio Romano. d) Un obispo español hablando sobre la situación de la iglesia en España.
Respuesta: efectivamente, hermanos.
En primer lugar, hay que agradecer a Júcaro el hacernos llegar el texto en cuestión.
En segundo lugar, recomiendo leer entero el texto. Rememoramos así la apocalipsisfilia que tiene buena parte de la derecha periodística española. Habla, agárrense, de cosas como ésta: "Se trata de imponer a la fuerza el Estado laicista, confesionalmente ateo." Quisiera a ese respecto recoger una cita de Fernando Savater que tiene puesta la gente de Juventudes Liberales: "el laicismo es un elemento de la democracia tan importante como el sufragio universal". Habla Savater de cinco tesis sobre el laicismo aquí. Explica muy resumidamente lo que es el laicismo. Y, perdonen que les diga, me da la impresión que fomenta más la convivencia democrática que su teocracia de vía estrecha.
En tercer lugar, decir que la iglesia, ese baluarte "por la libertad ideológica" que combate la monstruosa Educación para la Ciudadanía (que quiere enseñar a los niños los horribles Derechos Humanos), es una institución pre-ilustrada y pre-democrática, opuesta tanto a la Ilustración como a la democracia desde siempre. Las palabras de este señor vuelven a demostrarlo: "Se rechaza frontalmente toda moral que venga dada al hombre o por su naturaleza humana o por la revelación de Dios. "Aquí no hay más ley ni más moral que la del Parlamento", me decía un alto cargo político. "Será para Vd., que vive de eso. Yo vivo de la ley de Dios", le respondí. "Y hay que obedecer a Dios antes que a los hombres", como declaró san Pedro ante los tribunales (Hech 5,29)."
La ley de dios está por encima de las que puedan elaborar o acordar los hombres. Si él hablara con los integrantes de Hamas se pondrían de acuerdo, no en cual es el dios que dicta las leyes, pero sí en el fondo: la democracia es una tontuna, lo importante es obedecer acríticamente lo que digan los representantes de la religión que sea. Volviendo al Antiguo Régimen, ese del que nunca debimos irnos. Democracia, decisiones de los hombres: tonterías ateas y rojas. Que vuelva Fernando VII por la gracia de dios.
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