Medios y Fines: la visión religiosa del Partido Popular: Comentarios
Ten en cuenta que el mito fundamental sobre el que se construye la ideología conservadora a la que te refieres -en sus diversas especies: postkantianas (agnósticas) o prekantianas (crédulas)- es el de la "verdad absoluta", un verdadero oxímoron epistemológico que trata de poner puertas al campo estableciendo que en algún momento de nuestra existencia podemos dar por finalizada la experiencia y elevar nuestros juicios a la categoría de eternos e inmutables. Una vez que se cree en esto lo demás se establece como si de un corolario matemático se tratara: mi dios (la ley natural o el "sentido común" para el agnóstico) es esa verdad única pero el hombre yerra, ergo el hombre está imbuido por una maldad intrínseca (Belcebú para el crédulo o el hombre-lobo-para-el-hombre de Hobbes para el agnóstico) que hay que corregir.
El método idoneo para esto es el establecido por el orden natural y explicitado por el llamado "Antiguo Régimen" (Dios-ley-Rey) pero el sedicente pueblo lo ha hecho inviable (la perversa modernidad revolucionaria) así que la nueva estrategia es emplear los nuevos medios para la restauración. Así, después de la ilustración, se organizan los partidos conservadores cuya misión será la de encauzar la ilegítima "soberanía popular" hacia el camino de la verdad absoluta que, por definición no es, en general, el resultado de un consenso mayoritario. Así sólo cuando la mayoría coincide con la "verdad absoluta" está siendo soberana. Sólo cuando actúa según el "sentido común" es libre. (Sólo) "la verdad os hará libres" es el segundo dogma conservador.
Pero el populacho es obstinado y vota en contra de la verdad. La democracia se hace "demagogia", es dirigida por intereses materialistas: económicos, empresariales, ideológicos, culturales, etc. El "Ancient Regime" debe de dar un golpe de mano patronalizando esos ídolos posmodernos. Para ello maquilla sus viejos dogmas travistiéndolos como "liberalismo económico", "centro reformista" o incluso "progresista", etc.
Mas o menos por ahí va la cosa, en la línea de Juan Pablo II: renovación de formas, mantenimiento del fondo.

























